"Mi pueblo estaba rodeado de montañas de piedra, que me parecían enormes esculturas que sobresalían de la sierra de Montserrat."
Elisa Arimany i Brossa (Sant Vicenç de Castellet, 7 de marzo de 1933 – 29 de noviembre de 2023) fue una escultora y ceramista catalana reconocida por su tenacidad y sensibilidad artística. Vinculada desde siempre a la tierra, trabajó con materiales como la arcilla, el gres, la piedra, el metal y el papel, combinándolos con un equilibrio que oscilaba entre la monumentalidad y la humanidad. Se formó en la Escola Massana y en la Escola Industrial de Sabadell y, tras dedicarse a la familia y al negocio cerámico vinculado a Rosa Gres, inició plenamente su trayectoria artística a finales de los años setenta.
Arimany desarrolló un lenguaje propio marcado por la geometría, la repetición rítmica y el simbolismo, con influencias afines a Donald Judd o Carl André. Sus obras, abstractas y orgánicas, proyectan un discurso humanista e íntimo. Realizó numerosas intervenciones públicas, murales y esculturas de gran formato, con piezas repartidas entre Barcelona, Cerdanyola, Manresa, Nueva York, Miami y otras ciudades.
Académica de la Real Academia Catalana de Bellas Artes de San Jordi, en 2002 fue nombrada Cerdanyolenca del Año.