"El artista debe ser un testigo crítico de su tiempo."
Eduardo Arroyo (1937-2018) fue un pintor y escultor español conocido por su estilo narrativo, irónico y lleno de referencias políticas y culturales. Exiliado en París en 1958 por su oposición al franquismo, desarrolló una obra marcada por el Pop Art y la figuración crítica. Su pintura se caracteriza por el uso de colores vivos, formas simplificadas y una iconografía cargada de simbolismo y sátira.
Durante los años sesenta, ganó notoriedad con obras que ridiculizaban a dictadores y figuras de poder, como Los cuatro dictadores (1963). Colaboró con otros artistas, como Gilles Aillaud y Antonio Recalcati, en murales de carácter político. En 1974, fue expulsado de España, regresando tras la muerte de Franco.
Su obra se diversificó con el tiempo, explorando también la ilustración, la escultura y la escenografía teatral. Entre sus piezas más reconocidas destacan El caballo de Troya (1992) y Sic transit Gloria Mundi (1999). Expuso internacionalmente y fue reconocido con premios como el Nacional de Artes Plásticas de España en 1982. Su obra, crítica e ingeniosa, sigue siendo una referencia de la figuración contemporánea.