"La escultura es el arte dar vida a la materia inerte, de hacer hablar el silencio"
Pablo Emilio Gargallo Catalán (1881-1934) fue un escultor y pintor español, destacado por su capacidad para fusionar el clasicismo con la vanguardia. Nació en Maella, Zaragoza, y se trasladó a Barcelona en 1888, donde comenzó su formación artística. Trabajó como aprendiz en el taller del escultor Eusebio Arnau y asistió a clases en la Escuela de La Lonja, donde fue discípulo de Venancio Vallmitjana. Se relacionó con el grupo de artistas de Els Quatre Gats, como Picasso y Nonell, y más tarde viajó a París, donde entró en contacto con las vanguardias europeas.
Gargallo fue pionero en el uso de la chapa metálica para la escultura, creando obras que jugaban con el volumen y el vacío, influido por el cubismo. Su obra más importante, "El profeta" (1933), combina la experimentación con una profunda energía expresionista. Además, realizó esculturas tradicionales en bronce y colaboró con arquitectos modernistas como Lluís Domènech i Montaner en el Palacio de la Música Catalana y el Hospital de San Pablo.
Falleció en Reus en 1934, justo antes de inaugurar una exposición. Su legado se conserva en el Museo Pablo Gargallo de Zaragoza, y es recordado como uno de los grandes escultores de la vanguardia española e internacional.