“Yo me he paseado en esta vida por mucho cementerio, más que nada por ver mausoleos.”
Cristino Gómez González, conocido artísticamente como Cristino Mallo (Tui, 1905 – Madrid, 1989), fue un escultor español vinculado a las vanguardias, discreto pero profundamente influyente.
Hermano de la pintora Maruja Mallo, compartió con ella sus primeros pasos artísticos en la Escuela de Artes y Oficios de Avilés y posteriormente en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde tuvo como maestros a Capuz e Inurria. En Madrid, se vinculó a las tertulias intelectuales y colaboró con figuras como Lorca y María Teresa León.
En 1933 recibió el Premio Nacional de Escultura por Desnudo con pez, y combinó la creación con la docencia hasta su jubilación. Durante la Guerra Civil se comprometió con el bando republicano, lo que le llevó a vivir un exilio interior. Su obra, de clara vocación figurativa, destaca por la sobriedad, la sensualidad de las formas y una gran capacidad de sugerencia emocional.
El bronce fue su material predilecto, y alternó el formato reducido con esculturas públicas como la Fuente de los Delfines. Influido por Maillol y Marini, pero con voz propia, buscó siempre una expresión íntima y esencial del gesto humano.