“Busco poesía en mi pintura; esa es la definición absoluta de mi trabajo.”
Narcís Serinyà (Barcelona, 1944) es un pintor con una trayectoria singular marcada por la búsqueda poética y la contemplación interior. Tras estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Sant Jordi y en el Conservatorio de Artes del Libro, se integró a finales de los años sesenta en el Grupo Tarot, junto a poetas como Espriu, Brossa y Miquel Martí i Pol, en un entorno de creatividad compartida.
Su obra, de una profundidad lírica inconfundible, no representa el mundo exterior, sino que emerge de un proceso introspectivo y místico, donde las atmósferas etéreas, el movimiento contenido y la ambigüedad son esenciales. Influido por la estética zen y la poesía oriental, especialmente a raíz de sus viajes a Japón, Serinyà transforma el lienzo en una ventana hacia lo invisible. Su pintura sugiere más que muestra, con una mirada que se funde con el infinito y diluye el espacio y el tiempo.
A partir de 1985 abandona el mundo empresarial para dedicarse plenamente a la pintura. Su obra ha sido expuesta ampliamente en España, Francia y los Países Bajos, y conserva un espíritu fiel a la idea de que el arte debe ofrecer algo más que un cuadro: debe transmitir emoción, silencio y poesía.