“Persigo una pintura que capte la fugacidad del tiempo y suscite en quien la contempla una sensación de ilusoria dicha.”
Pablo Mañé Garzón (Montevideo, 1921 – Barcelona, 2004) fue un pintor y traductor uruguayo de profundas raíces catalanas. Formado en París bajo la tutela del cubista André Lhote, inició su carrera artística en su país natal, donde también ejerció como crítico musical y de artes plásticas en medios como Marcha y El País.
En 1969, en busca de nuevos horizontes, se estableció en Barcelona. Allí fundó una academia de pintura en Mataró, dando origen al Grup de la Plaça Gran. Su obra evolucionó desde el cubismo hacia una pintura más comprometida socialmente, con una estética personal y delicada. Destacó por su capacidad para capturar la fugacidad del tiempo y evocar una sensación de dicha ilusoria en el espectador.
Mañé expuso en ciudades como Barcelona, Madrid, Sevilla y Nueva York, y su obra forma parte de colecciones de museos como el Museo Nacional de Bellas Artes de Montevideo y la Fundació Vila Casas. Además, tradujo al castellano obras poéticas completas de Shakespeare, Whitman, Blake y Mallarmé, aportando estudios y prólogos que reflejaban su profunda comprensión literaria.