Carlos Martín El Maño (Barcelona, 1936–2012), fue escultor, pintor y dibujante nacido de padres aragoneses —de ahí el sobrenombre artístico Maño. Su debut tuvo lugar en 1970 con una exposición inaugural en la Galería Syra de Barcelona. Posteriormente presentó obra en Madrid, Palamós y de nuevo en su ciudad natal, donde expuso de forma estable a lo largo de su carrera.
Especializado en escultura de pequeño formato en terracota, piedra, madera y bronce, su obra destaca por sus planos y volúmenes enérgicos y contundentes, creando figuras con una fuerza debatida en equilibrio entre movimiento y reposo. Son cuerpos que palpitaban entre la vida y la petrificación simbólica. Sus piezas suelen basarse en influencias que transitan desde el arte mesopotámico, egipcio y griego hasta la sensualidad de las esculturas indias y los grandes maestros modernos como Rodin y Maillol.
Pese a ser una figura del panorama contemporáneo catalán, su obra no tuvo una presencia masiva en museos, pero sí un reconocimiento puntual entre coleccionistas y exposiciones regulares, sobre todo por la energía formal y la coherencia estética. Murió en Barcelona en 2012, dejando un legado escultórico de gran integridad formal e intensidad simbólica.