“Nunca quise perfeccionarme porque quiero que el arte en mi vida sea algo más libre.”
Flora Castiglia (Buenos Aires, 1991) es una pintora argentina inmersa en el arte desde la infancia, gracias a la influencia de su madre, también artista, y al estudio familiar en el que creció rodeada de creatividad y disciplina artística.
Comenzó diseñando carátulas para músicos, una experiencia que impregna toda su obra con una cualidad “melódica”: las formas y composiciones sugieren ritmos visuales y notas musicales, reforzados por una paleta de colores profundos y atenuados.
En su pintura, Castiglia combina formas geométricas (círculos, franjas, rombos) con motivos naturales, creando espacios donde los elementos interiores y exteriores se convierten en universos interdimensionales en los que conviven plantas en macetas, montañas y objetos cotidianos de una manera orgánica y onírica.
Su técnica destaca por el contraste entre gestos espontáneos —salpicaduras, texturas imperfectas— y estructuras más intencionadas de cuadrícula, otorgándole un carácter contemplativo y sutilmente enigmático.
Muchas obras incorporan letras o palabras, funcionando como un diario personal en forma de anagrama que invita al observador a detenerse y explorar significados ocultos más allá de la superficie.Castiglia se define como autodidacta y prefiere preservar la libertad creativa por encima de la perfección formal.
Ha participado en exposiciones internacionales, como en Francia (Galerie Slika) y España, y recibió el Premio de Adquisición de la Fundación Bassat en la feria Urvanity Madrid 2025.