La exposición dedicada a Héctor Ameal en el Museu Arxiu de Sant Andreu de Llavaneres ofrece una mirada profunda al universo artístico de este creador argentino, nacido en Buenos Aires en 1944 y establecido en Sitges desde los años 70. La muestra, procedente de la Colección Bassat, reúne una selección de pinturas y dibujos de los años ochenta, etapa clave en la que Ameal consolidó su estilo personal: un trabajo minucioso con el dibujo a pluma y escenas de silenciosos interiores que transmiten quietud e introspección.
Ameal, publicista de formación, inició su trayectoria artística en Lima, antes de establecerse en Barcelona en 1969. En Cataluña, obtuvo reconocimiento con hitos como el premio del Concurso Internacional de Dibujo Ynglada-Guillot de 1977. En este período, desarrolló un lenguaje visual propio que oscila entre el dibujo detallista y la pintura al temple, técnica que le permitió explorar una nueva dimensión cromática. Sus obras de esta etapa se caracterizan por tonalidades cálidas y frías que generan atmósferas casi monocromas, pobladas por objetos cotidianos como mesas y sillas, y figuras humanas envejecidas y solitarias.
Según la comisaria Núria Poch, la precisión obsesiva de su trazo y su dominio técnico son uno de los rasgos más destacados del artista. Jean Cimaise, crítico de arte, lo comparó con El Bosco por la sensación de angustia que transmiten sus figuras, inmersas en un mundo de ausencia y decadencia. Ameal, sin embargo, no solo retrata el vacío existencial: sus obras evocan también una belleza contenida, donde la luz y la sombra, el lleno y el vacío, conviven en perfecta armonía.
La exposición es también fruto del legado conservado por la Colección Bassat gracias a la colaboración con Helios, hijo del artista. Esta muestra ofrece al público una oportunidad para redescubrir a un creador discreto pero profundamente expresivo, que exploró temas universales como la soledad, el paso del tiempo y la esencia de la condición humana, con una sensibilidad y una maestría técnica excepcionales.